Coronavirus: ¿Será este el fin de la libertad como la conocemos?

¿Será esta pandemia el fin de la libertad?

¿Será esta Pandemia el fin de la libertad o simplemente significará un quiebre que no lleve a una nueva manera de vivir? Antes de comenzar a intentar responder esta pregunta, déjame ponerte en contexto.

Desde pequeños fuiste educado por la sociedad cumplir las normas, a mantenerte dentro de unos parámetros establecidos y comportarte de cierta manera para ser aceptado.

No te sientas mal, todos pasamos por ese mismo adoctrinamiento y para eso la herramienta clave fue la disciplina, y sus hermanos menores la recompensa y el castigo.

Fuiste condicionado a cumplir las expectativas de otras personas por el miedo al qué dirán, por intentar miedo a no ser aceptado, a decir verdad, todos fuimos programados para pensar, decir y hacer lo que la mayoría.

Como resultado, las expectativas que otras personas tenían sobre tu vida tuvieron gran influencia en tu niñez y la siguen teniendo hasta hoy en día, aunque a veces te cueste reconocerlo.

Por lo tanto fueron pocas las veces que pudimos ejercer nuestra libertad.

Hoy te invito a acompañarme a reflexionar sobre la libertad y quienes fueron los responsables de dar forma a este gigante panóptico del que formamos parte.

¿Panóptico? ¿Pan… qué?

PANÓPTICO: El panóptico es un tipo de cárcel que consiste en Torre central y a su alrededor se disponen de manera circular las celdas de los reclusos. La distribución de la torre en el centro tenía como objetivo generar control sobre la totalidad de las celdas y que todo preso sintiera que era observado constantemente.

El sentirse observado contantemente genera en las personas comportamiento que poco tienen que ver con tu verdadera esencia.

Pero, este artículo no se trata del sistema carcelario si no sobre la teoría del Panóptico de Foucault que en pocas palabras es una tesis del filósofo francés sobre el poder, el control y la dominación.

Debemos entender que nuestra sociedad siempre ha sido un panóptico formado por figuras de poder encargadas de controlar nuestras vidas como si de guardiacárceles se trataran, con el poder de aplicarnos disciplina las aquellas veces que no cumplíamos con lo que era considerado normal, y recompensar nuestras acciones cuando hacíamos lo estaba considerado correcto.

No fuimos educados, fuimos amaestrados

Este método de castigo – recompensa sigue siendo utilizado como la forma de enseñar a los niños, perjudicando así su poder de tomar decisiones personales pues el factor principal es el miedo a ser castigado.

Hasta hace muy poco pensaba que está forma de educarnos (como si fuéramos ratas de laboratorio) comenzaba en la escuela, pero tengo que reconocer que ser papá me ayudo darme cuenta de que este tipo de adoctrinamiento comienza mucho antes de lo que pensaba.

Desde las primeras visitas al pediatra descubrí el gran empeño de los médicos para que mi hijo fuera un niño normal.

Pero, ¿Qué es un niño normal?

Nunca lo sabré, sin embargo los médicos se esforzaban demasiado porque mi hijo cumpliera ciertos estándares:

  • Que a tal edad tiene que hacer esto o aquellos,
  • Que tiene que pesar esto si no es flaco o tiene obesidad,
  • Que al año tiene que estar caminando,
  • Que saludar con la mano a los 6 meses
  • Que decir esto y así podría continuar.

Así podría continuar durante muchos minutos…

Pero para no aburrirte, solo quiero decirte que esta forma de encasillar a las personas viene disfrazada con el mensaje «Lo hacemos por tu bien», convencidos que te están cuidando, y que quieren lo mejor para vos.

Seguramente en muchas ocasiones este totalmente cierto. Pero atrás de ese mensaje, no hay otra cosa que creencias obsoletas y viejos paradigmas.

En definitiva, antes que tuvieras conciencia de tus propios intereses ya habías sido expuesto a decenas de condicionamientos sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal, como debías comportarte y que se esperaba de ti.

¡¡Una verdadera mierda!!

El miedo y/a la libertad

Estoy convencido de que no se puede practicar la libertad si estamos constantemente siendo observados y miedo a ser castigados.

“La libertad es el derecho a decirle a la gente lo que no quieren escuchar”

Dijo George Orwell

Esta sensación de estar constantemente observados hace que no podamos ser nosotros mismos, y como consecuencia solo nos queda la autocensura y el autocontrol por temor a la sanción, con el tiempo no hace falta que este vigilante pues en nuestra cabeza quedo grabado el mensaje «Pórtate Bien, sé una buena chica»

Me puede estar viendo, mejor me comporto tal como se espera si no seré castigado.

Te has pasado toda la vida cumpliendo expectativas (de manera inconsciente)

A esto tenemos que sumarle que con la llegada de las nuevas tecnologías el mundo se está convirtiendo en una especie de Gran Hermano Gigante en donde somos observados todo el tiempo, pero ya no solamente por las figuras de siempre.

A nuestros Dioses, padres, maestras, profesores, líderes religiosos, el estado, nuestros jefes, los miedos de comunicación, se ha sumado una entidad invisible y todo poderosa, capaz de verlo todo, escucharlo todo y con el poder de controlarlo todo… y no estoy hablando de Dios.

Si no del estado (Sistema) que en aras de mantener la libertad y con la excusa de la seguridad se ha encargado que nuestras ciudades estén llenas de cámaras, nuestros celulares se han convertido en verdaderas computadoras, las compras con las tarjetas de crédito y débito aumentan años tras año, quedando así registradas cada una de nuestras compras e intereses, las tarjetas de transporte registran donde subimos y donde bajamos, nuestras búsquedas en Google son guardadas con la excusa de brindarnos una mejor experiencia.

Hace unos meses salió un artículo de la Human Rights Watch en donde informaba que al menos un tercio de los paises del mundo han usado la pandemia para justificar violaciones al ejercicio de la libertad de expresión. Lee aquí el informe.

Estos datos generalmente son utilizados para ofrecernos promociones a productos, ofertas y recomendarnos experiencias de acuerdo a nuestros gustos y necesidades, de ahí que nos parezca que internet sabe todo de nosotros. Incluso más que nosotros mismos.

Seguramente te habrá pasado alguna vez que con solo charlar con un amigo sobre algo que te quieres comprar te han comenzado a aparecer publicidades de ese objeto.

La gran cantidad de datos da lugar a control total en que están inmersas las personas voluntariamente casi sin darse cuenta de que lo privado ya no existe.

¿Será esta pandemia el fin de la libertad como la conocemos?

A todo este escenario no muy alentador, tenemos que sumarle la Pandemia de Covid19, este suceso “obligó” a los estados a tomar medidas extremas para controlar la propagación del virus.,

Para ello los estados utilizaron todos los recursos que tienen a su alcance, aplicaciones de celulares, cámaras infrarrojas para tomar la temperatura de las personas, declararon cuarentenas parciales o totales, limitando la circulación y prohibiendo actividades sociales…

y como es costumbre desde el principio de los tiempos, tuvieron que echar mano a las fuerzas del orden para cumplir con su cometido.

Pero su mayor aliado en esta cruzada fue el MIEDO, este fue eficientemente utilizado pues es uno de pilares fundamentales de esta macabra estrategia liberticida y como es costumbre en los discursos de nuestros líderes mundiales, el foco fue puesto en que estas medidas eran por nuestro bien.

En pocas semanas pasamos de estar disfrutando nuestra limitada libertad a estar encerrados en nuestras casas y no poder salir, aterrados porque en el exterior se encontraba el tan temido enemigo invisible capaz de matarte en un abrir y cerrar de ojos.

Es más, esta estrategia del enemigo invisible no es nueva, pero sigue funcionando como el primer día. Así fue que muchos países solo se permitía circular a las personas encargadas de llevar a cabo las actividades esenciales dictadas por nuestro “líderes”.

Se terminaron los cines, los bailes, las reuniones con amigos, y toda actividad social que no fuera indispensable. Incluso en algunas ciudades las personas llegaron a abuchear, silbar y denunciar a otras por salir de sus casas.

El miedo se apoderó del mundo y con él llego la “Nueva Normalidad”

Me pregunto si luego que pase esto, volveremos a gozar de la libertad que teníamos anteriormente o los gobiernos aprovecharan esta situación para ejercer más control sobre la población.

Liberticidas en serie: El nuevo hobby del Siglo XXI

La pérdida de libertad no es un suceso nuevo, llevarnos años perdiendo libertad, pero a costa de estas pérdidas hemos ganamos derechos que hace algunos años parecían imposibles o al menos eso es lo que nos venden.

Pero no todo es culpa del estado, la sociedad se ha transformado en una horda que va por ahí juzgando a los que piensan distintos y criticando todo aquello no comprende. Esta censura contante a la que somos expuestos y exponemos se encarga de formar personas con miedo a expresarse libremente por temor a ser juzgados y no ser aceptado por el resto, porque es preferible quedarse callado a quedar expuesto al castigo social.

En consecuencia, nos hemos convertido en liberticidas en serie, capaces de destruir la libertad de los demás así como destruimos la nuestra.

Por suerte siempre habrá personas que rompen las leyes y serán excarcelados, pero hay otros tantos que también serán castigados por salirse norma, pensar diferente y no estar dispuestos caer en las casillas preestablecidas.

Esta cultura del sometimiento tiene como fin producir personas socialmente sumisas y económicamente rentables, castigando de una forma u de otra a aquellas que se quieren expresar su individualidad.

Es cierto que nuestras celdas autoimpuestas parecen un poco más confortables que las del panóptico original, pero siguen siendo igual de estrechas y perjudiciales.

Es hora de vivir tu propia libertad

Salvo que estés en planes de irte a vivir a una eco-aldea y formar una comunidad autónoma (y vegana), tienes pocas opciones para volver a ser totalmente libre pero pero pero…

Aún en estas circunstancias puedes jugar las cartas que te han tocado, aprovechar las ventajas que te da el sistema, cultivar tus propios alimentos, entrar en una comunidad de intercambio, emprender tu propio negocio o simplemente aprender a tomar decisiones con base en tus valores personales.

En definitiva, te invito a sacudirte la nueva normalidad y convertirte esa persona libre que tanto deseas ser.

Ahora, te toca a ti. ¿Qué piensas? ¿La nueva normalidad llegó para quedarse?